Las empresas de investigación de incendios
cumplen un papel fundamental en la gestión de siniestros
de este tipo: determinar la causa y la etiología del mismo.
Es decir, se especializan en descubrir, a través del
análisis de los indicios dejados por el incendio y de las
circunstancias que rodean al mismo, cual ha sido el su origen
y su evolución. De estas conclusiones se deducirá,
de la misma forma, si el incendio ha sido intencionado o, por el
contrario, accidental.
Este trabajo permite a las aseguradoras conocer con mayor detalle
las circunstancias del siniestro, dando una base adicional
a las decisiones que se deben tomar respecto al pago de los daños
resultados del mismo.
En el caso de los incendios intencionados, la investigación
de un incendio permite detectar y analizar las posibles circunstancias
anómalas que hayan podido concurrir en la contratación
de la Póliza o en las sucesivas modificaciones del Contrato,
como por ejemplo, aumentos de capital inmediatamente anteriores
al siniestro, contratación de garantía de pérdida
de beneficios, hasta el momento inexistente, inclusión
de beneficiarios, demora en el pago de primas y una larga
relación de indicios que podrían aportar información
acerca de una supuesta irregularidad maliciosa con fines lucrativos.
Siguiendo esta línea, en el caso de incendios accidentales,
la investigación del mismo permite conocer la causa concreta
que lo ha originado, pudiendo aportar pruebas que demuestren
la responsabilidad de terceros, permitiendo a la compañía
aseguradora disponer de base para repercutir la indemnización
del siniestro a otra empresa o a la compañía aseguradora
de ésta.
Para llevar a cabo su cometido, cualquier investigación
requiere de una metodología que permita articular las
acciones encaminadas a esclarecer las circunstancias en las
que se ha producido un siniestro. En el caso de un incendio, la
metodología recomendable a aplicar consta de las siguientes
fases:
Gestiones iniciales: encaminadas a conocer las circunstancias
alrededor del siniestro a través de testigos o de los Cuerpos
de Bomberos o de la Policia Judicial, creando un escenario inicial
a partir del cual fundamentar la investigación.
Primera fase de investigación: realización
de los exámenes externo e interno del riesgo siniestrado,
a fin de determinar exactamente la situación del foco primario
y secundarios, en su caso, a través de las áreas frías
y calientes, los horizontes de humo y de calor, así como
dirección y evolución del fuego, con el fin de encauzar
posteriormente la nvestigación y determinar la fuente del
fuego y la razón de la existencia de los focos secundarios,
si los hay.
Segunda fase de investigación: análisis de
los combustibles ubicados en el foco o focos del incendio, examen
de la instalación eléctrica, desescombro, toma de
muestras y análisis organoléptico de las mismas a
fin de detectar la presencia de sustancias acelerantes de la combustión,
con el objetivo de determinar la fuente de calor que ha originado
el incendio.
Tercera fase de investigación: en el caso de que
el riesgo asegurado sea una empresa, estudio de su situación
económica, de la posible variación de las condiciones
del seguro en fechas recientes previas al incendio, situación
laboral y cualquier circunstancia desfavorable para el normal desarrollo
económico de la actividad.
Cuarta fase de investigación: cotejado de la información
obtenida durante las etapas previas de la investigación con
el cliente y los peritos y posterior confección de un informe
donde se recojan tanto la información obtenida como las conclusiones
extraídas de los indicios encontrados.
Todo ello teniendo en cuenta que cada incendio, atendiendo al tipo
de industria, a su magnitud, grado de destrucción, cualidad
del combustible que ha ardido y ubicación, presenta diferentes
peculiaridades que, por tanto, requieren que se realice una
programación y planificación particular para su investigación.
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