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CONCEPTO
¿Qué ocurre cuando nuestro vehículo, o por un accidente, o por una avería, nos deja "tirados", sin poder continuar un viaje? Cuando se contrata esta cobertura, se trata de ofrecer, una solución para poder continuar el viaje. Con ella, las personas y su equipaje, si lo llevan, podrán seguir adelante, mientras el coche es devuelto a su origen, llevado a un taller para ser reparado o la circunstancia que precise. Comprende tanto la grúa para el coche, habitualmente, como un taxi o un billete de tren para los viajeros. Y todo ello, de forma más o menos inmediata al percance.
Como es lógico, esta cobertura sólo opera en lo relativo a las circunstancias propias del desplazamiento, pero sin entrar en otras cuestiones, incluido el porqué del origen de que se solicite el servicio, avería o accidente.
NO TODAS LAS SITUACIONES ESTAN CUBIERTAS IGUAL
Como siempre, la letra pequeña se ocupa de que no todas las situaciones estén cubiertas, o lo estén de igual manera, con independencia de las circunstancias. Además, no tienen igual tratamiento las personas que el automóvil afectado, como es lógico.
EL AUTOMÓVIL
1- Límite geográfico de la cobertura
Por este motivo, la cobertura opera habitualmente desde un punto a partir de nuestro domicilio, que puede ser desde la puerta ( o kilómetro cero ), o bien desde una distancia convenida, 25 o 30 kms. desde nuestro domicilio, antes de los cuales no hay derecho a la cobertura. Asimismo, la cobertura puede darse sólo dentro de España, o también fuera de ella, en determinados países, nada más. Por último, hay que tener presente que la vía por la que circulemos sea apta, es decir, no un camino de cabras lleno de barro y baches, ya que muchas aseguradoras sólo prestan este servicio si es en carretera ( o calle, claro ) propiamente dicha, dejando que los amantes del "campo a través" solucionen los problemas que ellos solos se causen. Es decir, hay que tener estos detalles muy presentes, ya que nos van a condicionar seriamente en la prestación, teniendo claro qué contratamos.
2- Límite de antigüedad del automóvil
Existen también aseguradoras que no cubren la asistencia, cuando nuestro automóvil tiene una edad determinada, por ejemplo, superior a diez años. Aunque dicha excepción suele estar limitada al caso de avería mecánica, y sí que se aplicaría en caso de accidente, es conveniente tenerla presente.
3- El trato del automóvil
Con el vehículo inmovilizado, está claro que hay que hacer algo. En función de la causa y de los daños que se produzcan, nuestro automóvil tendrá que subir a un grúa, para ser trasladado, o bien, tal vez pueda ser reparado en el lugar ( algo cada día menos frecuente, dada la evolución tecnológica de los automóviles ). La grúa suele ser la circunstancia más habitual, dándose dos condiciones en su intervención: el remolque y el rescate . El remolque es la acción de subir el coche a la grúa, para ser trasladado, normalmente siendo recogido sobre la misma calzada. Sin embargo, el coche puede haber quedado en la cuneta o peor, "patas arriba", siendo en ese caso "rescate" cómo se denomina a las acciones necesarias para ponerlo en la grúa y ser trasladado. Pues bien, el "remolque" siempre está incluido en la cobertura, pero el "rescate" suele estar limitado económicamente, por ejemplo, hasta 300 euros, ya que es obvio que sacar un vehículo de una zona embarrada no es igual y no cuesta lo mismo que sacarlo del fondo de un barranco, requiriendo medios más pesados y complejos. Este tipo de detalles, como es lógico, debemos tenerlos presentes.
Por último, hemos comentado que suele ser habitual que el coche no se pueda reparar en el mismo lugar, pero de ser posible, la letra pequeña nos dirá qué tipo de avería queda cubierta, y por qué importe, así como qué averías NO quedan cubiertas ( por ejemplo, quedarse parado el coche por falta de combustible o por un pinchazo del neumático ), y si el importe de las piezas y la mano de obra necesarias, quedan cubiertas, o no, o en parte sólo, hasta un importe determinado.
4- ¿Dónde se lleva el automóvil?
Prácticamente todas las aseguradoras permiten la elección del taller reparador de nuestro coche, cuando tenemos un percance cerca de nuestro domicilio, por lo que esto debería ser así, cuando eso ocurre más lejos de nuestra casa. En la práctica, puede no ocurrir así. Lo habitual es que la asistencia en viaje nos cubra el traslado del auto hasta un punto limitado, que suele ser el taller más cercano ( normalmente, servicio oficial de la marca del fabricante, aunque puede ser cualquier otro taller ), o bien, dentro de un radio aproximado, por ejemplo, 50 kms. Llevarlo hasta el taller que designe el asegurado, si no está cerca, puede no quedar cubierto por la póliza de asistencia, siendo habitual que, si queremos llevarlo a ese taller, tengamos que abonar la diferencia, de nuestro propio bolsillo, al servicio de grúa. No hay que asustarse por ello, las grúas "oficiales" que dan servicio a las compañías de asistencia suelen tener precios razonables para los clientes de la asistencia, o sea, nosotros y nuestro vehículo.
Un caso especial, en esta línea, es cuando nuestro vehículo queda inmovilizado, por un accidente, por ejemplo, y estamos muy lejos de casa. Suele ser el caso normal, cuando vamos de vacaciones, por ejemplo. Debemos tener muy claro qué nos cubre la asistencia, cuando contratamos esta póliza, pues está claro que dentro de una distancia pequeña, tal situación será más o menos una molestia, pero si la distancia es grande, entonces puede convertirse en un problema, el que nos lleven el coche a un taller lejos de nuestro domicilio, donde raro será que podamos estar pendientes de su reparación. En ese sentido, la mayoría de pólizas no ofrece el traer el vehículo hasta el taller cercano a nuestro domicilio, en el que pensaríamos primero, sino sólo hasta el más cercano o dentro del límite de kms. mencionado.
Por último, está la cuestión de que, una vez reparado nuestro coche, si está lejos de casa, deberemos volver a por él, siendo MUY IMPORTANTE tener presente una cosa, y es que, una vez reparado, rara es la póliza que dice que nos lo devolverán hasta nuestro domicilio, por lo que deberemos recogerlo nosotros mismos, allá donde esté, con el consiguiente perjuicio para nuestro bolsillo.
LAS PERSONAS
Ya hemos visto lo que puede suceder con el automóvil, y ahora, veremos las cuestiones relativas a los viajeros. Como es lógico, existe también una serie de condiciones, que van desde las limitaciones de la póliza, hasta los distintos casos que pueden ocurrir, en función de las consecuencias que haya tenido para ellas, pues puede ser una avería igual que un accidente, como hemos visto antes.
1- Límite geográfico de la cobertura
La cobertura opera habitualmente para las personas en forma muy parecida a la del automóvil, es decir, hay cobertura desde un punto a partir de nuestro domicilio, que puede ser desde la puerta ( o kilómetro cero ), o bien desde una distancia convenida, 25 o 30 kms. desde nuestro domicilio, antes de los cuales no hay derecho a la cobertura. Asimismo, la cobertura puede darse sólo dentro de España, o también fuera de ella, en determinados países, nada más. Por este motivo, si viajamos mucho, habitualmente, o simple- mente vamos a salir al extranjero, será mejor que consultemos previamente la póliza, para ver hasta dónde y de qué forma estamos a cubierto, y en su defecto, podemos llamar a la compañía con la que tengamos concertada la póliza o su agente, para comprobar los detalles. Asimismo, todas tienen un teléfono de asistencia 24 horas, al que podremos dirigirnos para las consultas que sean oportunas.
2- El trato a las personas
Es normal que la asistencia, sea cual sea la compañía, dé servicio al conductor y a sus acompañantes, incluso a sus equipajes, si bien los equipajes, sólo hasta un cierto número o peso, en función del medio alternativo que nos propongan para poder continuar nuestro desplazamiento. Sin embargo, aunque sea poco habitual, a veces la asistencia se limita sólo al conductor del automóvil, por lo que esta circunstancia debe ser tenida en cuenta, a la hora de contratar.
Otra circunstancia a tener en cuenta, es dónde va a continuación la persona o personas que viajaban en el coche. Vamos a suponer que el percance no ha tenido consecuencias físicas para las personas, y que todas pueden ser desplazadas. La cuestión suele ser clara: ¿seguir viaje?, ¿volver a casa?, o bien ¿ esperar a que el coche esté arreglado?
Si seguimos viaje, o volvemos a casa, lo habitual es que la compañía de asistencia nos facilite un taxi, un vehículo de alquiler o incluso, nos abone los billetes, tren o autobús, para hacer el desplazamiento. Ojo, existen numerosas condiciones al respecto, que deberemos consultar si es posible, previamente a la contratación. Por ejemplo, algunas compañías pagan el equivalente a todo el trayecto, y otras sólo una parte, estimando que ya hay una distancia recorrida previamente.
Si por el contrario, decidimos esperar a que nuestro coche esté reparado, deberemos tener presente, antes de nada, cuanto tiempo será preciso para ello. Esto se debe a que todas las compañías pagan sólo una cantidad determinada de días, en un hotel, por ejemplo, como máximo, que puede ser tres, cinco, etc., el tiempo que se haya establecido previamente en la póliza, y hasta un límite, tanto de dinero por persona, como el número máximo de personas con derecho a la cobertura. Como es lógico, manutención y otros gastos distintos del hospedaje, no están a cubierto por ninguna compañía, todos esos gastos, distintos al simple hospedaje, son a nuestro cargo. Asimismo, cualquier gasto que no esté expresamente indicado como "cubierto", no estará cubierto.
Un aspecto importante a tratar es el que se deriva de cierto tipo de accidentes, en los cuales uno o varios viajeros han resultado heridos. Esta circunstancia, no deseable nunca, deberemos también comprobarla. En el mundo del seguro, se conoce como "secuelas físicas", cuando existen heridas ( o "lesiones" ), y el trato que tiene en la póliza se deriva también, en función de la gravedad de dichas lesiones y el tratamiento que precisen.
En esta circunstancia, la ambulancia y el tratamiento sanitario que sea preciso es la primera circunstancia a resolver. Como es lógico, no se escatiman medios para resolver traslado al hospital y atención médica, pero hay que tener presente algo muy claro: no es gratis. Es decir, todos los gastos médicos y de ambulancia no están cubiertos por el sistema nacional de salud, sino que será el seguro de asistencia el que los cubrirá. Es habitual también, en ese caso, que el seguro pague los gastos de un acompañante, pero como siempre, hasta un límite, que se suele fijar por cada día que sea preciso el acompañamiento, hasta una cantidad predeterminada. Una vez restablecido el herido, es habitual también que el seguro corra con el gasto de trasladarlo a su domicilio, por el medio que se estime oportuno, ambulancia si es necesario, taxi, o billete de tren o autobús, como cualquier otro viajero en circunstancias normales, con las limitaciones ya descritas.
Por último, queda el peor de los casos posibles, y es que el viajero fallezca. En tal caso, se precisa una serie específica de trámites, adecuados a las circunstancias también específicas del accidente, en los que no vamos a entrar, por su complejidad. Debe quedar claro, para este caso particular, que el seguro también cubre muchas de las contingencias posibles, y como siempre, con determinadas limitaciones.
¿INTERESA TENER ESTA COBERTURA?
Nuestra respuesta es un sí, rotundo. Su precio suele ser pequeño, en proporción al servicio y por comparación con otras coberturas, y sobre todo, si tenemos que usar el servicio, entonces puede ocurrirnos que no tenga precio, la ayuda que podamos recibir. Da igual que viajemos dentro de nuestro país o por el extranjero, la posibilidad de quedarnos "tirados" existe siempre, y por ello, la asistencia en viaje es muy recomendable, por su alta utilidad, ya que, como mínimo, nos permitirá salir del apuro, aunque no nos cubra todo, ni en dinero ni por circunstancias. Hay que tener presente además, que si viajamos por el extranjero, toda ayuda que podamos recibir será poca, sobre todo si no conocemos el lugar, o sobre todo, el idioma. Todas las compañías de asistencia tienen un teléfono al que llamar, normalmente una línea 900 ( o sea, gratis ), aunque también las haya de pago, tipo 902. Tener la documentación a mano, con ese teléfono presente y sobre todo, actualizado, es importante, si vamos a salir de viaje con nuestro coche.
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